martes, 7 de mayo de 2013

"Domingo", de Luis Cano y Verónica Mc Loughlin

Domingo es un texto escrito por Luis Cano en el año 2000 (dedicado a Osmar Núñez) para el proyecto Edificio al cual el autor fue convocado junto con Javier Daulte, Marcelo Bertuccio, Alejandro Tantanián, Daniel Veronese y Rafael Spregelburd. Se hicieron tres reuniones y se consideró la posibilidad de escribir una obra juntos. Este es el texto que Cano escribió entonces. Posteriormente el texto fue leído por le autor en el encuentro Literatura en el Siglo XXI organizado por la Dirección de Cooperación Externa de la Universidad de Lima. [Esta información está tomada del libro "Escuela de Marionetas (textos dramáticos de Luis Cano)", editado por Libro Disociado en octubre de 2012].

Domingo es el espectáculo, creado a partir de ese texto y dirigido por Verónica Mc Loughlin, con la actuación de Mauricio Minetti (el actor y la directora -además- elaboraron juntos el espacio), el sonido de Martín Gorsd, y la iluminación de Lautaro Graciosi, y que puede verse los días viernes a las 22.30 horas en Buenavía Estudio Teatro.

Domingo es, además, el nombre del protagonista de este texto/espectáculo. Un encargado de un edificio de departamentos. Domingo es, también, un día de la semana, sí. Y aunque nada en el texto ni en el espectáculo refiera a que la "acción" planteada transcurra en ese día, hay algo del registro temporal condensado en la frase "el tiempo debe detenerse" (presente en el programa de mano) que bien amerita pensar que Domingo (el texto, el espectáculo y el personaje) transcurren en Domingo (el día de tiempo detenido) o en el "domingo" que todo espacio mental, de cavilación -de conciencia que fluye cual soliloquio- finalmente es. 

Domingo es un texto dramático, entre otros motivos, porque esa es la voluntad de su autor, porque está publicado en un libro que en su título dice "textos dramáticos" y porque su lectura (la del texto impreso) provoca una amplia generación de imágenes sensoriales, espaciales y corporales que habilitan -desde dentro del texto- una hipótesis de representación. Pero no es un texto dramático "convencional", o un texto más. En el mencionado "Escuela de Marionetas" el texto está ubicado en la sección Poesía de Teatro, un gesto, un signo, una indicación no fácilmente eludible a la hora de "hacer teatro" con ese texto.

El equipo artístico liderado por la directora Verónica Mc Loughlin decidió "hacer teatro", pasar de la hoja impresa en blanco y negro y en dos dimensiones, a las tres (o cuatro, con tiempo detenido o no) que implica la representación, la performance, el teatro vivo. Hubo que poner el cuerpo, hacer la luz, crear el espacio, darle materialidad al vacío y desplegar lo que las palabras de este texto planteaban como acción/situación/estado (abrir esa palabra-cápsula que es la poesía). Y con trabajo, oficio, talento e inspiración la directora, el actor y todo el equipo encontraron la manera de crear un espectáculo propio y el resultado es atractivo, intenso, profundo. 

Si jugáramos a ponerle uno de esos largos subtítulos explicativos a este comentario para darle ínfulas de "ensayo" al sencillo, simple y condensado "Domingo" sería bien válido de decir: "Domingo, o de cómo las palabras crean objetos y percepciones en el espacio vacío cuando están bien escritas y pasadas por un cuerpo vibrante".

Sin revelar mucho más, vale mencionar que el ajuste entre el espectáculo y el espacio físico en el que habita es tan perfecto que "la representación" como tal, por suerte, se desvanece y sólo queda la poesía de teatro.



"El tiempo debe detenerse"

Domingo es el encargado de un edificio.
Su hábitat, el sótano. Su lugar de trabajo. Un lugar donde estar.
Los pensamientos son tan potentes que lo aquietan.
Algo está por hacer.
Algo le está por pasar.
A punto de explotar.
¿Explotará?
"En el sótano del edificio había bauleras donde mis padres apilaban artículos defectuosos.
Las bauleras estaban llenas de anécdotas.
Pasaba horas mirándolas, descubriendo el orden en que habían acumulado el material.
El portero del edificio decía que tenga cuidado al bajar los escalones porque eran "jabón"
y me ordenaba no quedarme mirando las bauleras porque podía producirse un accidente.
Decía que una vez explotó un sifón.
Por último se lamentaba por no haber llegado a nada en la vida más que a ser portero.
Una vez me contó, cara a cara, una historia.
Decía que había nacido en Santos Lugares y que todas las personas nacidas en Santos Lugares eran bizcas.
Decía que, para tocar con el dedo la nariz de alguien, una persona nacida en Santos Lugares debía tomar un curso especializado.
Decía que las personas nacidas en Santos Lugares veían dos narices en cada cara.
Y para probarlo, trató de tocar mi nariz, metiendo un dedo en mi ojo. "Perdón."
Después sacudió la cabeza y lo intentó de nuevo, metiendo su otro dedo en mi ojo. "Perdón."
Finalmente hizo un gran esfuerzo para enderezar los ojos y me golpeó la nariz con el puño. ¡Paf!
El portero del edificio me enseñó las fábulas infantiles." 
Luis Cano


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